SÓLO GANO DINERO PARA PAGAR A HACIENDA Y A LA SEGURIDAD SOCIAL

Es la frase que la mayoría de los autónomos pronuncian constantemente, y desafortunadamente es cierto.

Y no es una actitud negativa, ni pesimista. Es la realidad que tenemos actualmente en España.

Así, resulta que los autónomos estamos adelantando a Hacienda en algunos casos un 15 % de las cantidades que facturemos a modo de retención del Impuesto sobre la renta, independientemente de nuestros ingresos anuales.

En otros casos, según el epígrafe en el que estemos de alta en nuestra actividad, la cantidad a adelantar a Hacienda es del 20% del beneficio trimestral, también independientemente del beneficio o pérdida anual al que lleguemos.

Esto implica que en muchos casos estamos adelantando a Hacienda unas cantidades, que estamos dejando de invertir en nuestro negocio, y con los consiguientes apuros mensuales para poder atender todos los pagos, para que cuando hagamos la renta al año siguiente nos sale a devolver ese dinero que le hemos adelantado previamente, y que después se emplea en pagar aquéllos impuestos que no hemos podido pagar y hemos tenido que aplazar.

Y digo esto, porque a los trabajadores por cuenta ajena, los que trabajan por un sueldo mensual, se les practica en la nómina una retención acorde con el cómputo anual de ingresos que se estima que van a percibir, cosa que no ocurre cuando el autónomo retiene un 15 %, y al final de año resulta que su beneficio, es decir sus ingresos menos los gastos que ha tenido que soportar dan como resultado que lo que ha ganado en el año es inferior al tope para el que se le aplicaría un 15 %, y por tanto Hacienda le devuelve lo que ha adelantado.

Y en el caso de que el adelanto consista en el 20% del beneficio, sucede igual y es que suele ocurrir que puedas tener unos meses buenos y meses malos, ya que los ingresos del autónomo no suelen ser constantes, por lo que algunos trimestres se puede generar beneficio y otros pérdidas y al final del año se puede cerrar con pérdidas o con escasos beneficios.

Y por tanto al ser el impuesto sobre la renta “teóricamente progresivo”, resulta que el porcentaje final que te corresponde aplicar es muy inferior a ese 20%, y el resultado es el mismo de devolución del dinero que previamente le has adelantado a Hacienda y que ha trastocado tus finanzas, y provocado más de un quebradero de cabeza.

Por el lado de la Seguridad Social, la historia no cambia, aún a pesar de la tarifa plana, la cual se ha ido cambiando a lo largo del tiempo, pero que no llega a ser la adecuada para que constituya una verdadera ayuda para el autónomo.

Y es que esa bonificación por la que pagas 50 €, actualmente el primer año, antes 6 meses, y recientemente para municipios de menos de 5000 habitantes, se ha ampliado a 2 años, no resulta suficiente, dada la evolución actual de la economía.

Y es que generar ingresos, captar clientes, y en definitiva facturar, es tarea ardua difícil en un panorama donde todos quieren ofrecer sus servicios y productos y cobrar por ellos, y pocos están dispuestos a pagar por servicios o productos adquiridos porque hay que recortar gastos.

En este panorama, resulta que un año, dos o tres resultan pocos para que un negocio genere beneficios suficientes.

Es por ello, que la mayor parte de los autónomos no resisten, y por lo que sólo el 15 % de los que se han beneficiado de la tarifa plana instaurada desde finales del 2013, seguimos en la lucha diaria.

Y sin embargo desde el Ministerio de Trabajo se ve la tarifa plana como un criadero de falsos autónomos y no dudo que en un futuro próximo consideren hacerla desaparecer.

En mi opinión, el verdadero apoyo al emprendedor, sería que se pagasen impuestos a Hacienda aplicándose un porcentaje diferente por cada autónomo según los ingresos previstos a obtener o en función de los obtenidos el ejercicio anterior, y no un porcentaje fijo, que en la mayoría de los casos no se ajusta a la realidad.

Y en el caso de la Seguridad Social, se debería transformar esa tarifa plana en un porcentaje similar al que asume el trabajador por cuenta ajena e igualmente en función de los ingresos previstos o los del ejercicio anterior.

Afortunadamente, habrá algunos autónomos que no se sientan identificados con este artículo, pero lejos de que sean palabras para bajar la moral de aquéllos que sí se identifiquen con él, lo único que pretendo lanzar son palabras de ánimo a los que siguen en la lucha, y a que no se sientan solos, porque somos muchos y sería bueno que lucháramos para que se nos escuche y que nuestros políticos adopten las medidas necesarias para que la situación cambie para los futuros autónomos que han de venir.

Y que es una realidad, que la creación de empleo y riqueza sólo se va a conseguir por la vía del emprendimiento, y es por ello que se deberían ya instaurar desde las escuelas, institutos y universidades el inculcar a sus alumnos el espíritu emprendedor.

Te animo a que tanto si te sientes identificado con este artículo como si no manifiestes tu opinión y compártelo para que podamos oír todas las voces.

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